Decorar gastando poco

¡El diseño y la decoración de interiores nunca estuvieron de moda como ahora! Abundan las tiendas llenas de objetos lindos, ¡todos pidiendo un rinconcito especial allá en casa! Infelizmente, nuestra búsqueda no siempre consigue aprovechar tanta oferta, pero un presupuesto limitado no es motivo suficiente para que sigas enfadada con la decoración de tu casa. ¡Aquí te vamos a enseñar cómo lo poco se puede volver mucho!

  • Para empezar a decorar (o a redecorar) y para un efecto inmediato, no hay como organizar la habitación en cuestión. El caos nunca cuadró bien con el diseño de interiores, donde la simplicidad es una regla de oro. Sopesa lo que realmente necesitas y lo que realmente puedes echar a la basura o donar ¡y hazlo! La adquisición de una simple estantería para libros o cajas “bonititas” (¡que hoy por hoy se conciben para combinar con todo tipo de espacio!) para ayudar a organizar la “confusión”, ¡pueden hacer maravillas en un despacho!
  • ¿Ya has pensado alguna vez en cambiar la disposición de los dormitorios? Es sencillo, barato y va a llamar la atención: basta sustituir, por ejemplo, las cortinas, ropa de cama, almohadas, alfombras, objetos decorativos y cuadros del dormitorio principal por los del de huéspedes o viceversa. Eso sí, ¡no te equivoques a la hora de irte a la cama!
  • Si, además, estás con ganas y energía para arrastrar muebles, deja los accesorios en el dormitorio principal y cambia solamente el mobiliario de esa habitación con el del dormitorio de huéspedes. ¡No hay bolsillo que no agradezca esta idea!
  • Si no quieres ser tan radical, piensa en las diferentes formas que existen para cambiar la disposición de una habitación. ¿Alguna vez has pensado en colocar tu cama en la diagonal o debajo de la ventana? ¿Imaginas tu salón sin una mesa al centro o con un pequeño sofá justo en frente a la chimenea? Llévate en serio este proyecto, utilizando papel y recortes del mobiliario y accesorios existentes, y haz algunas pruebas antes de empezar a ponerlo todo patas arriba – ¡seguro que te vas a sorprender con la cantidad de facetas de un simple espacio que parecía no conseguir salir de su sitio!
  • A veces, basta pintar los muebles existentes para lograr un espacio totalmente renovado. De la próxima vez que no mires con cariño hacia los muebles de la cocina o del despacho, ¡piensa si no serían más bonitos en blanco, azul marino o naranja!
  • ¿Harta de las mismas sillas en el comedor y en la cocina? Cámbialas de una habitación a la otra o dales una nueva cara adquiriendo (¡o haciéndolas tu misma!) unas cubiertas ultra modernas o poniéndoles unas almohadas fofas en uno de los colores de moda de la estación.
  • ¿Te acuerdas de aquellas velas lindas que tu amiga te regaló por Navidad? ¿Y de la jarra magnífica que tu suegra tuvo la amabilidad (¡y buen gusto!) de elegir por tu cumpleaños? Verdad que, escondidas en el armario, ¡no sirven de mucho! Es hora de recoger los objetos decorativos que llevas expuestos a lo largo de los últimos meses (¡o años!) ¡y cambiarlos por los que están muertos por salir de sus cajas!
  • Si infelizmente no tienes un armario con objetos suplentes maravillosos, ¡no te desesperes! ¿Qué tal agarrar los objetos de decoración del comedor y ponerlos en el recibidor? ¿O sustituir los que le dan vida al dormitorio por los del salón? A esto se llama ¡cambiarle las vueltas con mucha clase!
  • ¿¡Decorar el cuarto de baño!? ¡Debes de estar bromeado! ¡Te afianzo que no! Temido por muchos, ¡el cuarto de baño es visto como una habitación con la cual no se puede hacer nada! Te equivocas… a ver, ¿por dónde empiezo? Las posibilidades incontables: basta comprar una cortina para la bañera que haga un verdadero fashion statement y, a partir de ahí, ¡combinar, combinar, combinar! Una alfombra alegre y un set de lavabo con igualmente elegante y ¡va a dar gusto estar por allí!
  • ¿Tienes ganas de hacer algo allá en casa y no sabes bien qué? ¿Qué tal jugar con las paredes o solamente con una? Puedes cambiar drásticamente cualquier habitación, bastando para tal ¡pintar las paredes con un color que no sea el blanco! Si no quieres ir tan lejos puedes divertirte tanto o más con solamente una pared. Lo difícil será elegir: pintarla con un color osado como el negro, berenjena o dorado; “vestirla” con un papel pared muy fashion o una tela atrevida; aplicando algún detalle autoadhesivo (existe una gran variedad de motivos a bajo coste); dándole un soplo de aire fresco con una tela o una foto XXL…
  • Guarda los euros y pinta tú mismo un cuadro o pon tus hijos a hacerlo. Pasa los ojos por tus antiguos calendarios o por algunas revistas seleccionadas y elige varias imágenes que puedan ser enmarcadas. Si te gusta la fotografía aprovecha tus preferidas – sean de personas, animales, paisajes o de un viaje – y manda hacer pósteres gigantes para colocar en cuadros (puedes encontrar un gran número de soluciones económicas en este campo). Juega con tu propia foto, imprimiéndola en blanco y negro, sepia o estilo Andy Warhol – la mayoría de las tiendas de fotografía ofrecen todos estos servicios a precios razonables. Un marco o un conjunto de marcos es, muchas veces, ¡cuanto basta para llenar una mesa triste y vacía!
  • ¿Cansado del sofá del salón pero no puedes tirarlo? Compra una tela nueva (en tiendas especializadas o incluso en algún mercadillo – ¡ni te imagina el qué de gangas que te puede encontrar por allá!) y mándalo forrar. Elige las nuevas texturas teniendo en cuenta los colores o el estilo predominante en esa habitación o haz de tu sofá el nuevo centro del salón y ¡redecóralo partiendo de él! Aprovecha la ocasión e inspírate en unas velas, almohadas o puf (a lo mejor hasta ya los tienes en otra habitación), para completar la nueva decoración.
  • No hay forma más natural de decorar que incluir, en cualquier rincón de tu casa, una bonita planta o arreglo floral. Si la idea de traer a la Madre Naturaleza para dentro de tus cuatro paredes no te agrada, opta por flores y plantas artificiales. Un jardín interior para alegrar y para “confundir” a todos… ¡es que actualmente la flora está tan bien concebida que todo parece verdadero!
  • Los textiles del hogar son, por sí solos, una pequeña maravilla doméstica. Refresca tus dormitorios con sábanas y tapas de edredón que están guardadas hace siglos o adquiere un conjunto nuevo (los hay para todos los bolsillos y siempre es una buena inversión porque duran muchos años). Destaca lo que ya existe con una bonita manta a los pies de la cama y llena el lugar de tus sueños con mil y una almohadas.
  • Inspírate literalmente en el minimalismo y dale un nuevo visual a cualquier habitación de la casa con sólo una prenda clave: una alfombra vistosa; un cuadro colorido; una lámpara nueva o reciclada (prueba cambiar las pantallas que ya tienes de unas lámparas a otras o pinta las bases con otro color); una cortina distinta o las mismas, pero con el dobladillo más ancho y la vara casi tocando el techo para dar la idea de un techo mucho más alto y una habitación más amplia; una vela gigante que repose frente a la chimenea; un cesto para las revistas que andan siempre por el suelo… las opciones son infinitas, por eso, ¡tira de tu imaginación de decorador! Tanto al plantear como al decorar, haz tú solo lo máximo que consigas. Además de conservar los cheques en la billetera, vas a divertirte e inspirarte para hacer siempre más y mejor. La casa es tuya, vístela a tu manera y, si no te gusta, ¡empieza de nuevo!
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