Como decorar un dormitorio de matrimonio

Sinónimo de refugio y de descanso, tu dormitorio de matrimonio es donde empiezas y terminas el día, al lado de la persona con la que compartes tu vida. Siendo una de las habitaciones más privadas de la casa y que es, por norma, compartida por dos personas, es importante encontrar un equilibrio en su decoración. ¡Ve cómo decorar un dormitorio de matrimonio, en un santiamén, para noches tranquilas e inolvidables!

Por dónde empezar. Decorar un dormitorio de matrimonio debe ser un proyecto a dos… nada más apropiado, ¿no te parece? Empezad intentando descubrir qué tipo de dormitorio queréis: ¿minimalista, romántico, contemporáneo o clásico? Para encontrar la respuesta a esta pregunta, visitad diversas tiendas de muebles y decoración o incluso ferias especializadas. Estos locales presentan diversas plusvalías, siendo la principal el poder ver, en vivo y bien de cerca, diversos dormitorios piloto, en una gran paleta de colores y con todos los detalles decorativos. No olvides que estáis proyectando vuestro oasis personal, por eso, hacedlo todo con calma y tened siempre en cuenta más que una opción, sin olvidar revistas, libros y Webs dedicados al arte de decorar.
Lo esencial. Decidir los muebles – además de la cama, hay que pensar en las mesillas, la cómoda, un o dos camiseros – depende, en gran medida, del tamaño del dormitorio y de la optimización que vais a conseguir de su espacio. O sea, un dormitorio pequeño puede no tener espacio para una cómoda de grandes dimensiones, pero puede encajar perfectamente dos camiseros altos y estrechos. En este momento, son necesarias muchas mediciones, hacer dibujos en papel e incluso simulaciones en el propio dormitorio. Finalmente, invertid en un buen colchón – ¡la calidad de vuestro descanso va a depender de ello!
Colores para el alma. A continuación hay que elegir los colores (no más que tres) que, además de combinar perfectamente con los muebles, van a pintar vuestro dormitorio – literalmente las paredes – y también aquéllos que le van a prestar pequeñas notas coloridas. Lo ideal es optar por una paleta neutra, de fácil combinación con otros colores por si dentro de algún tiempo le queréis dar un soplo de aire fresco a vuestro dormitorio. Algunas sugerencias incluyen: los dorados para un toque clásico, los plateados para un look futurista, el blanco para un ambiente clean y minimalista, el negro para un dormitorio elegante y sofisticado, el azul para una frescura envidiable, o podéis también marcar diferencia con un color cálido como el rojo o el naranja. Aquí, ¡el arcoíris es el límite!
Arropar el cuerpo Igualmente importante son los textiles que van a envolver todo el espacio, empezando por la decoración de las ventanas para un abrigo y privacidad máximos. Después, hay que decidir si vais o no a cubrir el suelo: si lo hacéis, ¿vais a optar por una alfombra de cada lado de la cama?, ¿vais a añadir una tercera a los pies? o ¿vais a optar por una única alfombra de gran tamaña y sobre la cual va a asentar la cama? No hay nada como acostarnos en una cama con sábanas lavadas, suaves y perfumadas, por eso, presta especial atención a la ropa de cama: además de los habituales juegos de algodón o franela, ¡compra sábanas de seda o de cachemira para noches especialmente románticas! Un buen edredón es esencial y si es reversible te permitirá vestir la cama según tu estado de espíritu. Completa el visual con almohadas confortables y una manta bien fofa a los pies de la cama.
Corazones iluminados. Uno de los elementos más importantes en un dormitorio de matrimonio es la iluminación – que debe ser siempre suave y agradable. Una lámpara de techo es práctica e indispensable, pero son las lámparas de las mesillas que van a darle a este espacio un ambiente recatado y alejado de todo: certifícate que sus interruptores son fáciles de operar y que no están muy lejos, que las lámparas no son muy altas o demasiado bajas y que no tienes que salir de la cama para apagar cualquiera que sea la luz. Si os gusta leer en la cama, las pantallas deben tener una abertura más grande en la parte de abajo, para concentrar la luz en la zona de la cama y, consecuentemente, de los libros; si la lectura no forma parte de vuestro ritual nocturno, podéis optar por pantallas con una mayor abertura en la parte de arriba, dispersando así la iluminación por todo el dormitorio.
Paredes que hablan. Deja que las paredes de vuestro dormitorio hablen… ¡con una decoración envidiable! Sea con tinta o papel cubriendo una o todas las paredes, la verdad es que el dormitorio va a ganar de inmediato otro carácter, volviéndose único. Si no os queréis “prender” a un solo color o motivo, las paredes pueden ganar más vida aún con obras de arte – cuadros pintados por vosotros, de artistas conocidos, fotos artísticas o familiares –, combinadlo según penséis el espacio. Si preferís, podéis utilizar igualmente el espacio de las paredes para montar estantes o poner una estantería hasta al techo para guardar libros o recuerdos de vuestros viajes. Un espejo – rectangular, cuadrado, oval, redondo, con o sin marco, colgado o posado – resulta siempre bien y ¡hará automáticamente con que cualquier dormitorio parezca más grande!
Lugares sentados. Guarda la cama especialmente para vosotros, protegiéndola contra todo y todos, dotando vuestro dormitorio de lugares sentados alternativos. Un banco debajo de la ventana o a los pies de la cama, dos sillones o una «tumbona» invitan a una buena conversación al final del día mientras cambiáis de ropa, un espacio para leer, para estar con los hijos o sencillamente ¡colgar la ropa que vas a vestir mañana! Además de su funcionalidad extrema, los lugares sentados crean un rincón agradable y de descanso en todo dormitorio…que es, al fin y al cabo, el gran objetivo, ¿verdad?
Un toque de romance. Para asegurar la presencia continua de un ambiente romántico, mantened la demás decoración del dormitorio sencilla y organizada: varias velas, cajas de madera para guardar relojes y bisutería, esculturas rectilíneas, algunos marcos y libros son más que suficientes. Si conseguís resistir a la tentación, no pongáis un televisor en el dormitorio (será una gran distracción y a veces motivo de discusión, ¡si uno de vosotros quiere dormir y el otro quiere ver el noticiario de la medianoche!), optad antes por un pequeño sistema de sonido para escuchar música tranquila antes de cerrar los ojos. En ambos casos, estos equipos deben de poder “esconderse” siempre que necesario (léase, ¡en noches apasionadas!). Si tenéis niños, certificaos de que la puerta del dormitorio se puede trancar ¡y enseñad a los peques a llamar antes de entrar! ¡Ahora sí, disfrutad de vuestro refugio privado!

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