Cómo decorar un dormitorio infantil

¿Tu peque ya dejó los pañales hace mucho, no hay quien lo pare y “reclama” su propio espacio? Tranquila… ¡preparar y decorar a rigor la habitación de tu niña o niño puede ser mucho más divertido de lo que alguna vez te imaginaste! Con soluciones diferentes, para todos los gustos y bolsillos, lo importante es decorar pensando en el futuro, pero sin olvidar que los años de crecimiento están ya ahí al lado.

  • Montar un dormitorio de raíz significa siempre una inversión inicial abultada… o no. Como cada caso es un caso, empieza visitando algunas tiendas de mobiliario y decoración para un sondeo a los precios practicados actualmente y definir a continuación un presupuesto. Claro que vas a ver cosas monísimas y cuchis y vas a tener ganas de llevártelo todo a casa… por eso es importante un presupuesto: te va a ayudar a no comprar impulsivamente y a pesarlo bien antes de cada adquisición. El resultado final será un dormitorio con lo esencial, preferentemente bastante duradero, y no un espacio atiborrado de objetos espectaculares, pero que ni se ven los unos en medio de los otros, que agobian toda la decoración y que, en un mes, van a cansar a toda la familia.
  • Estudia bien las dimensiones del dormitorio en cuestión, para no caer en el error de comprar muebles ni muy grandes ni demasiados pequeños. La seguridad del niño y su bien-estar diario en este espacio deben de estar por encima de todo.
  • Si vas a comprar una cama, lo ideal es comprarle ya una cama grande, que le sirva hasta la adolescencia o ¡incluso más! Hasta entonces, y si lo crees necesario, protege a tu peque con unas barandas de seguridad que se colocan por debajo del colchón o pon la cama a una pared.
  • Muchas veces resolvemos la decoración de un dormitorio infantil de una sola tacada escogiendo un personaje al cual tu hijo(a) está enganchado y aplicándolo en todo. ¿El resultado? La cara de Barbie o de Harry Potter a acechar en cada rincón y esquina: ¡desde sábanas, alfombras y cortinas, hasta lámparas, sillas, mesas y cuadros! Puede parecer perfecto el primer día, semana o mes, pero la verdad es que incluso tu pequeña princesa o príncipe se va a cansar de este escenario monótono y más rápido de lo que te crees (¡hoy día ellos crecen a velocidad de crucero!). ¿Valdrá la pena ese gasto? No te olvides de que lo que está hoy de moda, mañana podrá ya no estar. ¿Estás preparada para, en poco tiempo, volver a empezarlo todo? Tú sabrás…
  • Si, por otro lado, buscas una decoración a largo plazo, ¡encontrarás un montón de soluciones! Empieza por elegir una línea de muebles resistente (¡acuérdate que los niños no están quietos durante años!), sencilla (que pueda adecuarse tanto a los gustos de un niño, como a los de un adolescente) y funcional (muebles que crezcan con tu hijo(a), o sea, camas que se adaptan cada vez que dan más un “tirón”; estanterías que después de acoger juguetes, puedan guardar libros escolares, etc.).  
  • Claro que siempre terminarás adquiriendo algunas miniaturas – una mesa y sillas o un sofacito – ¡incluso porque todo lo que es pequeñito es gracioso! Son objetos que no van durar de por vida, ¡pero que en su momento hacen todo sentido! ¡Y todos los decoradores se merecen algunos lujos!
  • Si siempre has soñado con darle a tu hija un dormitorio de princesa, pintado de rosa eléctrico o rosa pálido de arriba a bajo y adornado con metros y metros de encajes y faralaos – ¡fuerza! Lo mismo se aplica a los niños – ¿lo quieres azul celeste y con quinientos cochecitos entre sus cuatro paredes? ¡Adelante! Si con ese ambiente tu peque va a delirar, ¿por qué no?
  • Si, por otro lado, quieres “huir” del rosa, de las flores y del ganchillo, inspírate en el color preferido de tu niña (¿quién dijo que su dormitorio no puede ser azul, naranja o amarillo?) o en alguna temática que espeje uno de sus pasatiempos o aficiones preferidas. Los niños igual pueden ter un dormitorio rojo, verde o ¡inspirado en la luna! Lo difícil será elegir entre ideas y temas tan espectaculares como los animales (caballos, peces, gatos, mariposas…), la naturaleza (cielo, floresta, playa, campo, sol, estrellas, planetas…), las princesas, los ángeles, los vaqueros, el circo, castillos y caballeros, piratas, dinosauros, la mili, un jardín zoológico o una modalidad deportiva. Elegido el tema o color principal, ¡hay que ponerle manos a la obra!
  • Los lazos son siempre femeninos, pero no son exagerados y pueden darle un aire sencillo, pero especial, cuando colocados alrededor de una lámpara o atados en los tiradores de una cómoda. Si, aun así, no consigues resistir al rosa, utilízalo en pequeñas notas o complementos, como una almohada, un marco de foto o una papelera, ¡entre otros! Igual tampoco el azul hay que ponerlo totalmente de lado – una alfombra peluda, un cesto para la colada o el techo pintado con un cielo azul y ¡listo!
  • Para darle un aire de magia al dormitorio de una niña, ponle un dosel a la cama, pero opta por uno que pueda ser removido fácilmente cuando el efecto se vuelva fastidioso o cuando tu princesa esté echa una teenager ultra moderna. Para hacer las delicias de tu niño, monta una pequeña tienda de campaña en su dormitorio para campamentos y aventuras muy divertidas. ¿Ventajas? Desmontadas, son prácticamente invisibles y muy fáciles de guardar.
  • Otra estrategia importante es hacer del dormitorio de tu peque un espacio multifuncional, o sea, además de la zona de descanso, créale un espacio para jugar y otro para estudiar. Vas a conseguir un espacio personalizado y mantener, en simultáneo, todos sus objetos personales debidamente organizados. Y porque son varias las habitaciones dentro de un solo dormitorio, la norma debe ser: ¡ni mucho, ni poco!
  • En un dormitorio para críos, los cortinados deben ser siempre ligeros y claros para no “robarle” atención al restante espacio y permitir la entrada de mucha luz natural.
  • Es siempre útil adquirir grandes cajas de plástico para guardar juguetes y ropas de otras estaciones. Por su tamaño y funcionalidad, incluso a tu peque le va gustar organizar sus cosas; y como se pueden apilar, terminan ocupando poco espacio. Si prefieres, invierte ya en un bonito baúl de madera del cual él/ella podrá disfrutar cuando adultos o, un día más tarde, regalárselo a sus propios hijos.
  • Cuando cuelgues cuadros, posters u otros adornos en las paredes, no utilices objetos afilados sino otros que puedan arrancarse con facilidad, optando antes por celo o chinchetas lisas y achatadas, que son más seguras. Certifícate que las estanterías estén bien sujetadas a la pared y no pongas objetos (¡léase juguetes u otras tentaciones que puedan llevar a los peques a trepar!) en las estantes más altas.
  • Si el niño ya tiene un dormitorio y lo que quieres es redecorarlo, aprovecha algunos objetos ya existentes (¡o todos!) y empieza por reciclar los muebles, pintándolos de otro color; revitaliza las paredes también con otras tonalidades o coloca papel de pared (evítalo si es un niño muy pequeño y ¡con un gusto especial para dibujar en las paredes!). Puedes darle aún más destaque a la iluminación, con lámparas que transmitan luces suaves y reconfortantes. ¿Y porque no inmortalizar sus primeros zapatos o vestido en un bonito marco para colocar en su “nuevo” dormitorio? Algunos de sus primeros juguetes también pueden ser incorporados en la nueva decoración, peluches o libros que estarán bien en cualquier estantería, o incluso su precioso móvil musical para colgar junto de una ventana.
  • Si el niño es ya suficientemente crecidito como para participar en este proyecto, ¡deja que lo haga! Al final de cuentas, ¡es él quien más tiempo va a pasar en su nuevo dormitorio! Probablemente, la última palabra será la tuya, pero intenta aprovechar algunas de las ideas de tu pequeño decorador: incluye su color favorito, así como un juego de sábanas o un cuadro con su muñeco o dibujo animado predilecto. Despierta el artista que hay dentro de tu princesa o príncipe y utiliza sus “obras de arte” para enmarcar y colgar en las paredes o dale su propio rincón, algunos pinceles y gouaches y ¡déjalo que suelte su imaginación y creatividad! ¡Otros espacios interactivos y graciosos incluyen una pizarra negra y tiza o un cuadro magnético repleto de imanes divertidos! Si prefieres, puedes aplicar una tinta magnética o una tinta que imita una pizarra negra…es verdad, ¡sí que existen!

Al final, lo que se quiere es un dormitorio acogedor y con carácter, ¡en el que tu princesa o príncipe puedan disfrutar verdaderamente de ser niños!

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